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lunes, 15 de febrero de 2016
jueves, 11 de febrero de 2016
El extraño ser q va al ''gym''
Nunca entendí a esas personas que van cada mes al gimnasio y no dejan pasar una tarde por nada del mundo. En realidad no entiendo a ninguna persona que realiza un deporte con constancia. Yo me aburro tan rápido. Un día quizás te estoy contando que empecé kick boxing y al otro vos me preguntas qué onda y yo te digo que ya lo dejé.
Durante el 2014 me anoté en el gimnasio para ver qué onda y creo que con suerte duré 3 meses, faltando varios días, claro. Fue una muy mala experiencia que no he vuelto a repetir y quizás tampoco volvería... Me acuerdo que estaba en la cinta y no podía dejar de bostezar, se me cerraban los ojos! Además ver a toda esa gente energética al lado mío y yo con una paja de acá a diciembre, no entendía nada. Contaba los minutos que faltaban para irme, trataba de pensar en alguna cosa que me hiciera olvidar que estaba caminando como un zombie arriba de una cinta ( y lo boluda que me veía en esa situación, por suerte no era la única) pero nada funcionaba. Hasta que un día tomé una buena decisión y lo dejé.
Meses más tarde intentaría probar con algo nuevo: zumba. Fui 3 o 4 meses. Sí, aguante un montón. Las primeras 2 semanas estaba bastante conforme con el ejercicio pero después pasó lo inevitable; me aburrí. Igual no me culpo ya que el ambiente de por si era un embole total, a las clases asistían puras viejas (yo era la única de 15 años y la que me seguía en edad tenía más de 40 y las otras 50, 60) y el salón no era de mi gusto. La suma de esas cosas provocó que yo deje de ir, de todas formas eso ocurrió en diciembre y ya de por si las clases terminaban por lo que me libré fácilmente.
Año 2015 probé también con otras dos actividades nuevas para mí: acrobacias en tela y yoga.
Después de mitad de año probé con yoga, nunca había ido y siempre me había llamado la atención. En la ciudad hay una escuela de yoga y qué mejor que empezar ahí, pensé. Así fue como me anoté, el ambiente era muy agradable y las profesoras eran dulces, quedé encantada. Lo que me llamó la atención fue que en yoga nadie hablaba y me molestaba ese tan intenso respeto hacia dicha actividad. Durante la clase la profesora con los ojos cerrados (literal) iba describiendo la posición que había que tomar y todos la repetíamos en silencio. De fondo sonaba música instrumental hippie, eh, digo hindú (?). Al finalizar repetíamos todos juntos el mantra OOOOOMMMM y recién ahí se daba por terminada la clase. El primer mes todo marchaba bien milhouse y decidí anotarme otro mes, grave error. Las clases comenzaron a aburrirme y a molestarme cada vez más el silencio....Una vez no me había salido una posición y me reí y el que estaba al lado mío me miró con cara de culo. Dejé de ir porque la última clase pasó algo totalmente loco: me quedé DORMIDA. Eh, sí. Y nadie me despertó, forros!!!!. Me dio vergüenza y no fui más, re lindo.
Este año me prometí a mí misma no volver a realizar ninguna de las actividades acá mencionadas y probar también con algo nuevo: running. ¡Deseénme suerte! ☀
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