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sábado, 28 de octubre de 2023

It's better outside

 


Fui a la plaza y mientras hacía algunas observaciones, recuperé la fe poética:

Una señora se sentó en un banco al sol y fue girando como un girasol.

Aquellos que se exponen directamente al sol son como girasoles: donde los demás se marchitarían, ellos resplandecen.

La primera comunicación es la mirada.

Los primeros fans son los abuelos.

El mate es más rico en la plaza. El café es más rico en el viaje.

La cabeza a veces necesita una pausa, y esa pausa es el sol.

Mi sueño tiene este cielo azul.

Nos equivocamos si creemos que salir de casa y trasladarnos a otros lugares cerrados, como el trabajo, el interior de un café o un gimnasio, es suficiente. El aire libre no es reemplazable.

Fotografío todo el tiempo, excepto la mayoría de las veces.

viernes, 27 de octubre de 2023

Dos espejos opuestos

Divago, doy 80 vueltas, vuelvo al principio y al revés, me callo, observo, escucho, esquivo preguntas y no me sujeto a nada, ni siquiera a mí.

Fue una semana larga y pesada. Mati intenta desanudar un poco el hilo, se rinde a medio camino, es viernes y no fuerza las cosas. ¿Adivinara en ese momento que la sesión se va a convertir en una conversación? Las palabras que no digo, las llevo la próxima semana. A veces estoy inaccesible. Le menciono que esta semana estuve muy ausente, que me costó dormir, que leí escuchando música, que el primer silencio de esta semana fue hoy, ahí. Que para el miércoles mi conclusión fue que estaba pasada (— ¿pasada de qué?) y el jueves empecé a bajar después de hablar con un amigo, y que hoy terminé de bajar. Sí, ya bajé. Escucho su risa y agrego: hagamos de cuenta que sí. No bajé un carajo, pero es viernes. Es viernes, fantasmié mensajes y el plan más lindo está a la vista: VUELVE TAN BIÓNICA y todavía no caigo. Mati comenta sonriente que le gusta Tan Biónica; me pregunta por qué se separaron, con quién voy a los recitales y cómo es eso de haber sido muy fan. Sobre mi duelo dramático e intenso de 1 año, diagnostica: melancolizada. Y yo me doy cuenta que el último duelo amoroso también lo viví de esa forma, con una intensidad a veces divertida. Casi toda la sesión hablamos de política, goce, fanatismo, pulsiones. A él le gusta explicar, a mí me gusta hacer preguntas y extender el horizonte. Al final los dos queremos zafar y terminar, aprovecha mi última pregunta rodeada de silencio y me tira: podes pensarlo y me lo respondes la próxima semana. Sonrío y respondo en el momento. Es una buena respuesta. Nos despedimos. Salgo y llamo a mamá, la sensación de incomodidad sigue ahí, como un vacío corrupto que se cuela sin permiso. Pero hoy, no hago nada para escapar.

viernes, 20 de octubre de 2023

Paisaje porcelana

Hoy además de desearme suerte y que disfrute el fin de semana, el hombre de los turnos me dijo: "La próxima vení con fe". Si supiera, nos falta prender velitas nomás. La expectativa del examen se tornó general: en el trabajo, entre amigas, en terapia, mamá, los instructores. Todos quieren saber cómo me va.

Y yo que después de chocar (esta vez adelante), pensando que el examinador no me había reconocido, me hice la boluda y él tiró: "Te pasó lo mismo que la otra vez". Me reí y le pregunté: ¿perdí? Y sí. Nunca había entendido el choque contra un camión que tuvo una vez Chano, ahora lo entiendo. Chocar es demasiado fácil.

Esta semana Mati había empezado la sesión preguntándome cómo me había ido, porque me habías contado que ibas a practicar unas horas en Roca con un instructor nuevo. Se lo conté al pasar y lo recordó, ahhhh. Le conté todos los detalles y cayó la pregunta que abrió un efecto dominó de asociaciones:

— Nunca te lo pregunté, no tenés auto, ¿por qué tenías tantas ganas de aprender a manejar? 

Y como no hay personaje que zafe de tener aparición en mi análisis, le conté que las ganas habían surgido después de una sesión y que también, una charla con una vecina fue disparadora. Sus palabras habían sido que no sólo iba a aprender a manejar un auto, sino que también aprendería a llevar mejor mi vida. Me tentó comprobar la teoría.

En las clases empecé a notar que en el auto actuaba lo que me pasaba o sentía interiormente, lo reflejaba en las fallas; tan prolijamente que resultaba obvio más que casual. Mati me preguntó en qué otras situaciones encontraba estas representaciones-actings. Cuando me siento ahogada, en la respiración. Cuando me quiero ir de una situación o de un lugar, reconozco que en realidad me quiero ir de mi cuerpo, de la incomodidad del cuerpo. Qué es sentir incomodidad en el cuerpo, preguntó Mati. Es el deseo imposible, le respondí, porque no lo puedo hacer, entonces hago otras cosas. 

Y ahí aparecieron los límites, los que no me pongo ni le pongo a otros. Y apareció el agua y la natación. Lo vinculó con mi conexión con el mar y me volvió a preguntar qué significaba el mar para mí. Libertad. Le hablé de la sensación del cuerpo en el agua, de la liviandad, del vacío. De aquello que descubrí una mañana en un natatorio en invierno. Y ahí soltó muy tiernamente: es hermoso lo que estás diciendo Mai. 

No niego ni afirmo que después le envié esa anécdota recortada de un post. 

Y entre el cuerpo y el deseo imposible, en algún momento llegué al miedo y la parálisis. Le conté la primera vez que sentí fragilidad y no me salió hacer nada: me paralicé. Me escuchó con un poco de no sé qué en la mirada. En un momento dejé de hablar y me tiró a propósito: te paralizaste! Así no hay seriedad que aguante, terminé de contar y consultó: ¿Siempre son hombres? …Vamos a seguir explorando esto...

https://open.spotify.com/track/1Aw7qtMpv6Eu0sHtGlbQCY?si=bc3rEr93RxKsSH120gco-w


viernes, 13 de octubre de 2023

¿Cómo entra el amor en tu vida?

Agarro el mate, un librito muy mini recientemente adoptado, y me siento en el piso. Las ventanas están abiertas; llega el sonido de la convivencia, los ruidos del edificio ya me son familiares y hasta lindos. Siempre quise vivir en un edificio, o en realidad, siempre quise el abrazo de lo cotidiano, cierta idea de crecer junto a alguien. Mientras lo escribo, dudo que sea una idea que tenga que ver con lo anteriormente escrito, pero lo suelto. Ya sé de dónde viene.

Ayer me enteré de algo que me movió el piso, enseguida se lo conté a Carli y lo que me dijo me hizo sentir y pensar más cosas. A veces las amigas somos unas hijas de putas, en vez de calmar las aguas, las agitamos más. Sabemos devolver la calma, pero también sabemos cuando es necesario no hacerlo. Y somos cómplices del caos y de las consecuencias de vivir. No tenemos miedo de que la otra se caiga; al contrario, la amistad es un lugar en donde te podes caer con libertad, sacarte el disfraz y sobrevivir a la incomodidad de sentir todo en su máximo esplendor y exageración; voy a estar con vos.

Todavía soy nueva en materia de amistad y confieso alguna vez haberme sentido tan bien con una amiga que deseé tener algo de todo eso en un noviazgo. Pero lo veo imposible: la amistad y el amor son frecuencias distintas, y aunque una tiene de la otra, esa parte de la que hablo, el amor no la tiene. Únicamente está entre amigas. Así que no se reserve a una u otra forma de amor, tenga y viva de todo: amigas, amigos, noviazgos, amantes... Y particularmente, de esas amigas que, en vez de tirarte el salvavidas, saben cuando sólo necesitas que se queden ahí, con vos.

martes, 10 de octubre de 2023

Las cosas que alcanzan

Hoy fue uno de esos días largos en los que muero y nazco unas diez veces, hasta que algo, siempre agradezco ese algo, me saca del sin sentido y me lleva a superficie de nuevo.

El conflicto últimamente surge cuando no estoy de acuerdo con lo que estoy por hacer; mi espíritu es bastante caprichoso como para convencerlo en nombre de las responsabilidades, que a veces manifiesta, poco le interesan. Las partes más nuestras no son correctas. Y siempre corren el riesgo, no solo de la desaprobación ajena, sino también de la propia.

Una capacitación en Mataderos que podría haber sido un zoom, un laberinto eterno y la espera en una iglesia con mi mamá en el altavoz hablándole a Jesús.

El final de la tarde sería en terapia, con más cosas para sentir que para decir. Hay veces que estoy enérgica, discutidora, armadora de laberintos y de misteriosas asociaciones. Hoy estaba fácil, sensible y pacífica. Solamente quería un lugar tierno en donde poder caer después de tantas vueltas y ruido externo e interno. Mati se dió cuenta apenas empezamos. Y la sesión se convirtió en una charla abrazo. 

Hablamos del conflicto en Medio Oriente, me contó que está ayudando en una red de psicólogos que ofrecen atención gratuita. Le comenté de la sensación de desenfoque entre la vida personal y la realidad que estoy teniendo estos días. Le pregunté si le pasaba lo mismo, me respondió que sí, e hizo foco en que es un momento difícil y doloroso, pero que hay que vivirlo.

Quizás no supo amarme, o no me amó, y está bien. Le dije mientras hablaba de mi papá por primera vez en son de paz. Me preguntó cómo entra el amor en mi vida.

Le conté que me aumentaron el alquiler, que a veces me posiciono en la espera en vez de accionar, y que mi mamá me dijo: no entiendo por qué te afecta tanto la relación que tenés con tu papá. También que cuando tenía 5 años escuchaba La venganza será terrible porque siempre me dormía después de la medianoche.

— Me habías pasado un cuento de Dolina... el de Peter Pan
— Ay, sí. ¿Qué te pareció?
— Te voy a decir la verdad, no lo terminé de leer. Pero se lo pasé a una amiga que le encanta Dolina y le re gustó.

Me pasó un dato: Dolina y Darío Z van a estar juntos en un teatro de la ciudad! Se lo festejé, obvio, amo esa dupla. Pero lo más gracioso fue su propio reconocimiento como MIRÁ LO QUE TE ESTOY CONTANDO!
Le conté de mi momento fan con Darío y se rió. Hablamos de entrevistas, me olvidé un poco a propósito de Rebord y lo mencionó él en modo fan, soltando un me encanta. Mi teoría es que los que fuimos fans de algo en la adolescencia seguimos llevando esa chispa feliz a nuevos gustos.

Me preguntó cómo venía para el examen de manejo, le conté que en realidad lo tenía ayer, pero en la sede no me aceptaron el turno por haberlo sacado online. Nos reímos con el diálogo que tuve con el hombre de los turnos en el intento de que me deje rendir igual:

— Ay, es una lástima!
— ¿Qué es una lástima?
— Haber venido hasta acá y que no me funcione el turno
— Ah, sí, es una lástima.

Claramente no se conmovió y tengo turno para la semana que viene.
Hoy Abril me dijo muy feliz: Mai, ¿sabés de qué me di cuenta? que el viernes vas a aprobar si o si!! Porque cuando me dijiste la fecha yo me quedé pensando: es mi cumpleaños!! Así que vas a aprobar, es un día con buena energía. Abril es muy de prender sahumerios.

Al final de la sesión Mati me avisó que está aumentando los honorarios un 30% y me preguntó qué me parecía. Me vio sacando cuentas invisibles (QUÉ CARO MATÍAS) y agregó: podemos hacer una cosa, este mes aumentamos la mitad y el mes que viene, lo hablamos de nuevo y vemos de aumentar la otra mitad. Cualquier cosa me podés decir: che Mati en este momento no, o más adelante.

Y así va el martes y la vida, una preciada colección de instantes que alcanzan, abrazan y protegen.