Este año después de adoptar a mi gatita, Juana, pude darme cuenta de que el amor no puede ser forzado. Sé que no la amé desde el principio pero que sí lo hice luego del paso de los meses. No creo haber tardado en amarla ni que ella me haya amado antes de que yo lo haya hecho. Nos acostumbramos a nuestra presencia, a vernos cada mañana y a apreciarnos desde lejos. El amor ocurre naturalmente. A veces más rápido y otras más lento. A veces no sabemos si lo que sentimos es amor, pero si nos preguntamos esto, seguro lo es.
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