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| Retrato de Otoño. Plaza Colón |
Eran las 4 de la tarde, yo salí a caminar porque quería ver el mar y cuando llegué a mi destino empezó a llover y llover, como si alguien desde arriba estuviese regando. Llovía muy fuerte y el agua golpeaba con frenesí mi cara, entonces corrí unas cuadras hasta que conseguí techo en el famoso hotel en el que están marcadas las manos de estrellas como Mirtha Legrand, y estrellados como Scioli. Ahí me senté en los escalones y miré la lluvia caer sobre Mar del Plata mientras pensaba en qué poema quedaría bien para definir a la lluvia, y sólo pude llegar a la conclusión de que palabras no hay, la lluvia ya es en si un hermoso poema, ese que nos recuerda que estamos vivos, ese que nos sorprende un jueves a las 4 de la tarde. Ya estaba empapada de pies a cabeza y seguí caminando bajo una lluvia que de a poco estaba llegando a su fin, lo que me sorprendía era que de todas las personas que me cruzaba, ninguna iba muy mojada. Y entonces, llegué a una esquina y una mujer que estaba bajo techo, me dijo: ¡Ay nena, subite el cierre que te vas a enfermar! ,le respondí que tenía el cierre roto y más pena le dio jajaja. Unos minutos después ya llegando al depto, una mujer me ofreció su campera al ver tan mojada la mía, y me preguntó si era impermeable, sí señora...

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