No sé en qué momento
te escabulliste de mis pensamientos.
Fue tan silencioso y lento el duelo,
que ignoré que lo estaba atravesando.
Me acostumbré a tu ausencia.
Me desacostumbré a extrañarte.
Si algo temía,
era un día ya no pensarte,
llamar al olvido,
dejar de despertarme
en tu recuerdo,
dejarte ir.
Olvidar que alguna vez fuimos.
Hoy siento que te fallé,
pero quiero que sepas
que es mentira,
la frecuencia de tu recuerdo
en mi mente
difiere del olvido del corazón.
Aún así,
me duelen los días
que no te pensé.
Hoy el dolor y el olvido
se acercan,
cuando pienso en lo doloroso
que sería olvidarte.
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