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sábado, 13 de octubre de 2018

Resumiendo

Cuando llegué acá tenía tanto miedo y al mismo tiempo tantas ganas de vivir, ni imaginaba todo lo que iba a pasar. Hoy, después de que salía feliz de una clase pensaba en todo eso lindo que pasó durante estos meses. Me crucé con personas que convirtieron momentos en risas y sentimientos que voy a recordar con amor siempre. Y de a ratos, cuando no me perdía (pierdo) en alguna calle, me encontré conmigo. Me gusta hoy ver ese proceso, desde lo mucho que me costó adaptarme a lo nuevo hasta terminar soltándome. Siento que cambié y al mismo tiempo, hay algo en mí que se mantiene donde siempre estuvo, parpadeando. Me gusta que tenga lugar en este corazón sentir la vida según lo que quiero para mí: quitarle seriedad a los hechos; para reírme o llorar, pero que no me nuble lo que es importante. No vivo para sufrir, pero tampoco me voy a reservar de vivir momentos por miedo a que se me rompa el corazón...Para algo está, no?. Sé que voy a seguir cambiando, y ojalá siempre haya algo que me recuerde en los momentos que quiero salir corriendo, que la vida es todo lo raro que hay y por eso nadie la entiende (perdón ciencia, religión, astrología, y mi vecina...); que no me voy a llevar bien conmigo misma todo el tiempo, pero que después de eso siempre vuelvo a encontrarme y reírme. Es de noche, y qué linda que sos Buenos Aires...
Soy ahora todos, toditos mis ayeres.

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