Yo no pienso llegar a vieja, nunca. Pero creo que ya adelanté algo de eso, si a toda ésta incoherencia de vivir le agrego que últimamente parezco una jubilada joven, tengo algunas sospechas y pensarlo me hace reír. Creo que sé que estoy bien cuando todo me hace reír, hoy por ejemplo, me hizo reír que por colgarme un micro segundo fui en contramano y casi me llevo puesto a otro que iba en bici. Él se asustó, yo me disculpé.
Con Carli abandonamos una fila de 6 cuadras, ayuné 3 días, casi choco a 3 personas y 1 perrito (si sigo así voy a terminar el año con una lista de todos los "casi"), me enfermé, fui a nadar, empecé un taller, terminé un libro que me hizo sonreír y también llorar, pinté un cuadrito, mí día fue lindo pero llegué a casa y extrañé. Momentos de la semanita que se fue.
Algo de todo esto me gusta, algo abrazo, algo también me incomoda, me falta, y esos ingredientes que suelen estar como las pasas en las empanadas. Pero especialmente, algo abrazo.
Brindo con un nesquik mientras mí insomnio de lunes empieza a amanecer y la noche poquito a poco se diluye...
Hay algo que no podemos dejar pasar.
Siempre es hoy.
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