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sábado, 23 de septiembre de 2023

Laberinto

En análisis, siento que digo 5 palabras más y ya me quedé en bolas. No hay semana en que eso no suceda. Y por suerte, tampoco hay rescate posible.

Esta semana fue muy cómica, yo estaba muy dark y él me tiró al menos tres salvavidas que no agarré, pero esta vez, por primera vez, no me sentí sola después de esa hora atemporal de desnudez. Estaba caótica, enredada y sin salida. Se rió cuando le dije: Mi punto de hoy es que la existencia es muy complicada, Mati. 

— Bueno Mai, tranquila, tenés un enjambre... 

Y pasó a darme la siguiente instrucción: Ahora juntate con alguien, tomá una birra, salí.
Me recorría la vergüenza de lo que había dicho durante sesión, pero ese final fue más importante que toda la sesión en sí, porque fue cercano y amoroso. Siempre me deja algo para que piense para la próxima semana, pero esta vez se dió cuenta de que necesitaba un cierre diferente. Lo escribo y me recuerda a esta frase de C. G. Jung: "Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana" 🫀

Cuando estoy a punto de decir una boludez o quiero salir de la estructura de la sesión, lo nombro y se ríe. Después recuerdo diálogos o intervenciones entre semana y me dan gracia:

— ¿Vos hacés esto y te vaciás?
— Sí.
— ¿Te VACIÁS?!

Y cuando me ve con la intención de buscar la respuesta después de preguntarme algo, me exige sin vueltas: ASOCIÁ.

Ahhhhh, la transferencia!

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