Followers

viernes, 6 de junio de 2025

Estallando desde el océano

Todavía no encuentro la manera de ser menos un pez inútil, creo que porque un poco me divierte. Entonces voy abriendo ventanas adonde vaya, espetando para mis adentros: me ahogo.
Bajándome de bondis antes de llegar a destino, poniendo un pie en la calle seguido de un fuerte suspiro y una canción sonando aún más fuerte.

Y llego a sesión y le digo a mi analista: me estuvo faltando el aire.
Y él me invita a hablar, y entonces desenredamos la trama de piletas que se llenan hasta el borde y no me dejan respirar.
Al final de la sesión él dirá: “tu papá”. El espacio se llenará de un silencio sepulcral. Ante mi respuesta no respuesta, agregará algo más y dará por terminada la lectura.
Trataré de hacer de cuenta que no me movió un pelo que dijera “papá” en vez de su nombre, pero todo el cuerpo me delatará.

Llamaré a alguien. Suspiraré toda la conversación. Voy a tratar de escuchar, de responder; no va a funcionar.
No voy a atender ningún “¿cómo estás?”, pero voy a colaborar en cuanta conversación aparezca, mientras mejoro cada detalle de mi disfraz.

Cuando llegue a casa, voy a pasar rápidamente —como dándole play a un flashback— por cada momento del día, sin entender cómo puede caber tanto en 24 horas.
Me va a pesar lo que no hice.

El mate al final del día anunciará que sobreviví. Sigo con mis libros y con la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario