Estoy completamente inestable. En vez de caer en el amor, caí en la locura y en un cuerpo que se niega rotundamente a menstruar. Prendamos velas, sahumerios del espanto para que eso pase hoy porque estoy en un vaivén de emociones y noches sin dormir. Llego a lugares confesando haber dormido una hora o celebrando que ayer dormí cuatro. Dani me dice “te vas a quedar dura, estúpida”. Jajajaja.
Y pensaba, no estoy tranquila en este momento (revoltosa, despierta, andariega, contenta, colgada, verborrágica, abierta, viendo ideas nacer, alterando el orden de mi casa y del destino) pero eso es bueno ahora; estoy como necesito estar para vivir las cosas que pasan.
Si siento que las cosas no se mueven un poco a mi alrededor, si no nace algo para resolver, algo que me saque un poco de lugar, me aburro. Quiero lucecitas de navidad prendiendo y apagándose. Quiero llevarme a dormir y quedarme despierta escuchando aviones despegando, pensando en los próximos pasos, en sueños y laberintos.
Hay mucho por hacer, por aprender. Mucho por vivir. Tengo que organizar esa parte de algún modo.
Y al final, no fue tan terrible un verano en Capital, fue como salir de terapia un viernes a las cinco... Interesante para ser experimentado al menos una vez, y saber si se cayó en la locura, si tiene salvación o si usted, ya no tiene remedio. De cualquier manera, sepa que para la ciencia y para su psicólogo, ud. es un caso divertido de analizar. No se rebaje ahora que recién es marzo.

