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domingo, 16 de octubre de 2022
Family
jueves, 10 de marzo de 2022
Vías secretas
Estoy completamente inestable. En vez de caer en el amor, caí en la locura y en un cuerpo que se niega rotundamente a menstruar. Prendamos velas, sahumerios del espanto para que eso pase hoy porque estoy en un vaivén de emociones y noches sin dormir. Llego a lugares confesando haber dormido una hora o celebrando que ayer dormí cuatro. Dani me dice “te vas a quedar dura, estúpida”. Jajajaja.
Y pensaba, no estoy tranquila en este momento (revoltosa, despierta, andariega, contenta, colgada, verborrágica, abierta, viendo ideas nacer, alterando el orden de mi casa y del destino) pero eso es bueno ahora; estoy como necesito estar para vivir las cosas que pasan.
Si siento que las cosas no se mueven un poco a mi alrededor, si no nace algo para resolver, algo que me saque un poco de lugar, me aburro. Quiero lucecitas de navidad prendiendo y apagándose. Quiero llevarme a dormir y quedarme despierta escuchando aviones despegando, pensando en los próximos pasos, en sueños y laberintos.
Hay mucho por hacer, por aprender. Mucho por vivir. Tengo que organizar esa parte de algún modo.
Y al final, no fue tan terrible un verano en Capital, fue como salir de terapia un viernes a las cinco... Interesante para ser experimentado al menos una vez, y saber si se cayó en la locura, si tiene salvación o si usted, ya no tiene remedio. De cualquier manera, sepa que para la ciencia y para su psicólogo, ud. es un caso divertido de analizar. No se rebaje ahora que recién es marzo.
lunes, 31 de enero de 2022
Mis noches de enero
31 de enero, 22.
Empezamos el año bailando. Con la estupidez y los calores, prometí enviar cartas como si estuviesemos en los 80. Con fiebre soy una romántica, y también una mentirosa. Volví a mirar 500 Days of Summer y Esperando la carroza. Después de unos días divertidos, apareció cierto aburrimiento y no le cerré la puerta, hace mucho que no me aburría y lo veía necesario, como esos padres que dicen que los chicos cuando son chicos se tienen que aburrir un poco porque en esos momentos nace la creatividad. Saqué la música, las palabras, la comunicación y la posibilidad de escapar y me quedé tirada en el piso mirando el techo mientras la noche hacía lo suyo y la desolación otro poco. Ok, capaz mandé algún mensaje, pero sólo para decir por qué el silencio es tan extraño. Pasada la angustia —porque no hay vacío sin pena digna de un papel actoral— llegó el optimismo preguntándome qué voy a hacer conmigo. No sé qué respuestas me dí, pero valoro los olvidos que da la fiebre que nos evita encontrarnos dos veces con nuestra propia estupidez.
Y como eso fue a mitad de mes y después enero tuvo 48 días más, tuve el tiempo suficiente para responder, esta vez con un poco más de coherencia, esa pregunta y otras que fueron apareciendo. Enero tuvo la intensidad que un año entero puede tener. Hasta tuve tiempo de gustar de alguien y después dejar de gustar porque tanto no me gustaba.
No sé qué vamos a hacer y qué va a pasar el resto del año, pero estoy expectante de saberlo y de vivirlo. Eso es lo que me gusta de enero, que es como estar a punto de algo, la víspera continúa incluso después de diciembre. La celebración de lo que se aproxima, el verano parlante y la aventura de seguir buscando con fé de alguna vez encontrar, aunque nunca se vaya a perder esa linda utopía de que no exista realmente una línea de llegada y que eso sea lo que nos anime a seguir cada vez.
Y como todavía es temprano, FELIZ VERANO. Con todo lo que eso significa.
sábado, 27 de noviembre de 2021
Hola Noviembre
Estoy hablando de Chano? Por supuesto que sí. Lo quiero tanto, que es inexplicable lo que me hace sentir verlo bien y brillando como siempre.
Un año muy porteño. La noche de ayer fue hermosa. Después del recital, me tomé el primer bondi que encontré —es sabido que de noche todos los bondis confluyen inevitablemente en Palermo— y una vez sobre Av Santa Fe, caminé re trancu y pensé Buenos Aires de noche es la mejor ciudad del mundo. Seguramente hay un par de testigos que puedan afirmar lo mismo.
Conseguí más o menos el trabajo que buscaba y lo cierto es que ya me aburrí, cosa que me parece muy bien, no esperaría de mí que me guste todas las mañanas de lunes a viernes hacer lo mismo. Aunque juegue a disfrazar la rutina, nunca me gustó.
No sé si es porque ya sé que no voy a poder viajar al sur en el verano, pero en este momento no me desespera no ir (capaz dentro de un ratito sí). Tengo más ganas de un viaje de mil horas y despertarme justo para el amanecer, que otra cosa. Claro que mamá en cada llamado dice no vas a estar para navidad (y yo le respondo tenés suerte). No sé si es negación o amor, pero para mí todos éstos días hasta que sea el último del año, son tan geniales que no puedo pensar en otra cosa más que en vivir cada día por si solo, sin cuentas regresivas, ni ansiedades. Fin de año es demasiado lindo y pintoresco. No merece más que ser vivido de la misma forma que un verano de la infancia, aunque admito que por aquellas mañanas si hacía mucha cuenta regresiva hasta las vacaciones, pero nunca perdía de vista el cielo y lo mejor de las calles florecidas a verano. También creo que las vísperas son hermosas.
Todas las primaveras sin importar en donde esté, me encuentran sin saber adónde estoy yendo. La idea de estar moviéndome hacia adelante por momentos me convence, por otros pienso en eso que le dijo el gato a Alicia: si no sabes adónde querés ir, no importa que camino tomes. Aunque yo sí sé dónde quiero ir, sólo necesito confirmar que voy bien. Y de vez en cuando la respuesta es si.
jueves, 18 de noviembre de 2021
Waldeinsamkeit
Es fin de año y noviembre
Buenos Aires está violeta jacarandá y aromática a jazmines caprichosos trepados en los paredones de Av. Alcorta. Alrededor se comenta de navidad y año nuevo, febrero y carnaval, y qué rápido pasó el tiempo ya es fin de año. Y yo un poco me voy y no escucho, porque no hay diálogo que odie más que aquel sobre el paso del tiempo como algo que sucede mientras regas las plantitas en el balcón y adentro se está inundando, pero no te das cuenta hasta que el agua te roza los pies. A veces tengo miedo de estar perdiendo algo que no quiero perder. Pero después me siento en el piso, veo las ventanas abiertas, respiro, y no sé, de repente digo es noviembre, qué lindo... Y me encantan los recordatorios que sin querer me devuelven acá cuando me voy, porque capaz sea eso lo que no quiero olvidar; que hoy es noviembre 18 y como dijo Sartre alguna vez: puede que haya más momentos hermosos, pero este es nuestro...
Me gusta pensar que cada día es una oportunidad (y suena casualmente Hey soul sister...) y que fin de año, además de hablar de vísperas y personas que esperan, guarda infinitos principios y puertas abiertas. Quizás sea todo lo mismo, personas y anhelos yendo camino a encontrarse con algo nuevo.
domingo, 13 de junio de 2021
Algo natural
Se trata de instantes.
Y si no fuera así, si el hechizo ocurriera al revés, porque hay veces que sucede, entonces, la vida probablemente se presentaría amable más tarde; pero siempre, siempre en cualquier lugar, hasta en el más recóndito y menos próspero para dichos conciertos, hay risas adueñándose de silencios, miradas cómplices, cielos despejados, espíritus aventurados y venturosos, cafés con leche con dibujos, aves en estatuas, demostrando que quizás sí, quizás sea así...




