Followers

viernes, 27 de octubre de 2023

Dos espejos opuestos

Divago, doy 80 vueltas, vuelvo al principio y al revés, me callo, observo, escucho, esquivo preguntas y no me sujeto a nada, ni siquiera a mí.

Fue una semana larga y pesada. Mati intenta desanudar un poco el hilo, se rinde a medio camino, es viernes y no fuerza las cosas. ¿Adivinara en ese momento que la sesión se va a convertir en una conversación? Las palabras que no digo, las llevo la próxima semana. A veces estoy inaccesible. Le menciono que esta semana estuve muy ausente, que me costó dormir, que leí escuchando música, que el primer silencio de esta semana fue hoy, ahí. Que para el miércoles mi conclusión fue que estaba pasada (— ¿pasada de qué?) y el jueves empecé a bajar después de hablar con un amigo, y que hoy terminé de bajar. Sí, ya bajé. Escucho su risa y agrego: hagamos de cuenta que sí. No bajé un carajo, pero es viernes. Es viernes, fantasmié mensajes y el plan más lindo está a la vista: VUELVE TAN BIÓNICA y todavía no caigo. Mati comenta sonriente que le gusta Tan Biónica; me pregunta por qué se separaron, con quién voy a los recitales y cómo es eso de haber sido muy fan. Sobre mi duelo dramático e intenso de 1 año, diagnostica: melancolizada. Y yo me doy cuenta que el último duelo amoroso también lo viví de esa forma, con una intensidad a veces divertida. Casi toda la sesión hablamos de política, goce, fanatismo, pulsiones. A él le gusta explicar, a mí me gusta hacer preguntas y extender el horizonte. Al final los dos queremos zafar y terminar, aprovecha mi última pregunta rodeada de silencio y me tira: podes pensarlo y me lo respondes la próxima semana. Sonrío y respondo en el momento. Es una buena respuesta. Nos despedimos. Salgo y llamo a mamá, la sensación de incomodidad sigue ahí, como un vacío corrupto que se cuela sin permiso. Pero hoy, no hago nada para escapar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario