No extraño viajar apretujada en el colectivo.
Tampoco extraño la mala onda matutina.
Extraño la ilusión que sentía por esperar cruzarte.
No extraño la desilución al no encontrarte.
Extraño las mañanas de "Hablemos sin saber" y cagarnos de risa.
Extraño hablar despreocupados de nuestro futuro, hasta que caíamos en la cuenta de que faltaba poco para irnos y nos daban ataques de miedo e inseguridad.
No extraño tener gimnasia.
Extraño cuando nos avisaban a última hora que ese día no teníamos gimnasia.
Extraño caminar a las 7:15 con frío y con ganas de quedarme todo el día en la cama.
Extraño escucharnos.
Extraño que caminemos juntos y sin saber de qué hablar a las 7:15, aunque tampoco lo sabíamos a la 13:20.
No extraño las injusticias (que tampoco eran tan injustas).
Extraño que nos quejemos por todo lo que nos parecía injusto y que hagamos ir al director a hablar con nosotros al aula. Extraño que Cami me hable sobre dietas a las 7:30 cuando yo sólo pensaba en qué iba a comer.
Extraño el amor de los profes.
Extraño tener horas libres y que mamá me vaya a retirar, y yo salir feliz cual presa que fue liberada.
No extraño el proyecto de tecnología de gestión, ni tampoco al profesor.
Extraño los paros docentes y los findes largos como resultado de éstos.
Extraño que nosotros hagamos paro porque teníamos alguna prueba y ninguno había estudiado, o simplemente porque teníamos ganas de faltar y poder dormir un rato más.
Extraño escuchar volar al profe de PIC.
Extraño que nos pasemos las respuestas en las pruebas de inglés.
Extraño las charlas con la profesora de lengua y sus historias divertidas.
Extraño que nos defendamos entre nosotros.
Extraño las rondas de terapia en la que contábamos nuestros temores, alegrías y experiencias.
Extraño al profesor Segura.
Extraño los debates y el bardo lindo que armabamos.
Extraño hablar en contra de los adultos, quizás por miedo a llegar a ser uno de ellos y dejar nuestras convicciones adolescentes de lado.
No extraño perder el colectivo al mediodía.
Extraño correr al colectivo.
Extraño tu desinterés por las cosas que a mí me eran interesantes.
Extraño encontrarnos casualmente y sonreír.
Extraño hablar de nuestros sueños.
Extraño las anecdotas del finde.
No extraño las careteadas de algunas.
Extraño todo lo que me enseñó Gonza sin saberlo.
Extraño los desayunos que hacíamos con todo el curso y los profes.
Extraño que escuchemos música en el aula.
Extraño el enojo general que sentimos cuando fuimos a una charla de la universidad y una profesora remarcaba la palabra "fracaso".
Extraño que nos hayamos encontrado ese día.
Extraño salir del cole y que esté lloviendo.
Extraño estar en el cole y escuchar la lluvia o ver la nieve.
Extraño nuestra inocencia.
Extraño que hagamos una vaquita y mandemos a alguien a comprar comida.
Extraño nuestras miles de mañanas hablando sobre nuestra fiesta de egresados y cómo nos vestiríamos ese día.
Extraño los abrazos que nos dabamos.
Extraño nuestra última juntada.
Extraño que hablemos mal de los otros grados.
Extraño escuchar la bronca que sentía casi todo el grado por el profe de matemáticas.
Extraño reencontrarnos después de las vacaciones y quejarnos porque se terminaron.
Extraño pasar a la panificadora o al kiosco después de clases.
No extraño tener que jugar al handball en gimnasia.
Extraño salir de gimnasia e ir caminando con alguien.
Extraño el mal humor de Sofi.
Extraño las charlas flasheras con Axelito.
Extraño aquella mañana en la que fuimos todos en pijama a la escuela y nos cagaron a pedos.
Extraño las tortas fritas que hacía el director.
Extraño que volemos hablando.
Nos extraño.
Extraño la secundaria.
Extraño a la promo 16'.
"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos" Jorge Luis Borges.