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sábado, 27 de noviembre de 2021

Hola Noviembre

 

Yo sólo quería tratar de dormir con vos porque en realidad no podía hacer otra cosa más que cuidarte toda la vida


Noviembre 2021, Buenos Aires

Ayer vi al amor de mi vida, que es también una de mis personas favoritas del mundo. Si bien no hay ningún ranking establecido, puede estar tranquilamente en el puesto n 1 de mi corazón, y al lado mi abuela. 
Estoy hablando de Chano? Por supuesto que sí. Lo quiero tanto, que es inexplicable lo que me hace sentir verlo bien y brillando como siempre.
Un año muy porteño. La noche de ayer fue hermosa. Después del recital, me tomé el primer bondi que encontré —es sabido que de noche todos los bondis confluyen inevitablemente en Palermo— y una vez sobre Av Santa Fe, caminé re trancu y pensé Buenos Aires de noche es la mejor ciudad del mundo. Seguramente hay un par de testigos que puedan afirmar lo mismo. 
Conseguí más o menos el trabajo que buscaba y lo cierto es que ya me aburrí, cosa que me parece muy bien, no esperaría de mí que me guste todas las mañanas de lunes a viernes hacer lo mismo. Aunque juegue a disfrazar la rutina, nunca me gustó.
No sé si es porque ya sé que no voy a poder viajar al sur en el verano, pero en este momento no me desespera no ir (capaz dentro de un ratito sí). Tengo más ganas de un viaje de mil horas y despertarme justo para el amanecer, que otra cosa. Claro que mamá en cada llamado dice no vas a estar para navidad (y yo le respondo tenés suerte). No sé si es negación o amor, pero para mí todos éstos días hasta que sea el último del año, son tan geniales que no puedo pensar en otra cosa más que en vivir cada día por si solo, sin cuentas regresivas, ni ansiedades. Fin de año es demasiado lindo y pintoresco. No merece más que ser vivido de la misma forma que un verano de la infancia, aunque admito que por aquellas mañanas si hacía mucha cuenta regresiva hasta las vacaciones, pero nunca perdía de vista el cielo y lo mejor de las calles florecidas a verano. También creo que las vísperas son hermosas.
Todas las primaveras sin importar en donde esté, me encuentran sin saber adónde estoy yendo. La idea de estar moviéndome hacia adelante por momentos me convence, por otros pienso en eso que le dijo el gato a Alicia: si no sabes adónde querés ir, no importa que camino tomes. Aunque yo sí sé dónde quiero ir, sólo necesito confirmar que voy bien. Y de vez en cuando la respuesta es si.

jueves, 18 de noviembre de 2021

Waldeinsamkeit

Es fin de año y noviembre

Buenos Aires está violeta jacarandá y aromática a jazmines caprichosos trepados en los paredones de Av. Alcorta. Alrededor se comenta de navidad y año nuevo, febrero y carnaval, y qué rápido pasó el tiempo ya es fin de año. Y yo un poco me voy y no escucho, porque no hay diálogo que odie más que aquel sobre el paso del tiempo como algo que sucede mientras regas las plantitas en el balcón y adentro se está inundando, pero no te das cuenta hasta que el agua te roza los pies. A veces tengo miedo de estar perdiendo algo que no quiero perder. Pero después me siento en el piso, veo las ventanas abiertas, respiro, y no sé, de repente digo es noviembre, qué lindo... Y me encantan los recordatorios que sin querer me devuelven acá cuando me voy, porque capaz sea eso lo que no quiero olvidar; que hoy es noviembre 18 y como dijo Sartre alguna vez: puede que haya más momentos hermosos, pero este es nuestro...

Me gusta pensar que cada día es una oportunidad (y suena casualmente Hey soul sister...) y que fin de año, además de hablar de vísperas y personas que esperan, guarda infinitos principios y puertas abiertas. Quizás sea todo lo mismo, personas y anhelos yendo camino a encontrarse con algo nuevo.

domingo, 13 de junio de 2021

Algo natural

 Cuando el cielo se torna naranja y empieza a oscurecer, los gritos de los chicos eufóricos se apoderan del final de la tarde mientras el juego continúa, y son las 18:15 y es sábado, cuando el libro que tengo en mis manos será automáticamente dejado de lado para responder a otros deseos, cuando en tanto alboroto hay una simpática tranquilidad y la vida vuelve a ser bonita otra vez, como una revancha personal a un tiempo pasado. 

Se trata de instantes. 
En una línea de tiempo infinita, 
más que el propio de cada uno. 

Y si no fuera así, si el hechizo ocurriera al revés, porque hay veces que sucede, entonces, la vida probablemente se presentaría amable más tarde; pero siempre, siempre en cualquier lugar, hasta en el más recóndito y menos próspero para dichos conciertos, hay risas adueñándose de silencios, miradas cómplices, cielos despejados, espíritus aventurados y venturosos, cafés con leche con dibujos, aves en estatuas, demostrando que quizás sí, quizás sea así...

viernes, 23 de abril de 2021

Microdancing

23 de abril, 2021. Buenos Aires


Tengo la sensación de que hay algo en todo ésto que no está nada mal, y que incluso, nos salva de la locura y lo hace menos terrible. 
Mientras en el caos, todavía exista una noche...
Una noche cualquiera en la que cantar como si de mi última función se tratara, o de bailar, o celebrar un cumpleaños, o de cocinar una torta de banana para llevarle a mi vecina, o llamar a mamá y reírnos de lo delirante y lo que aún sobrevive como común y conocido, o de citarme con Carli para tomar mates y que su risa inunde el departamento por el altavoz, o de encontrar un pensamiento brillante, o un gesto de amor.
Una noche cualquiera en la que sentir una paz profunda y que eso, también suene incoherente.
Todavía quedan sitios por donde salvarse y escurrirse cuando sea necesario. 
En cada madrugadita, en cada abril de un otoño primaverezco, en todos los viernes pasajeros, una absurda oportunidad de vivir, de vivir mi vida. 

jueves, 18 de febrero de 2021

Esa palabra que tanto te gusta

18/02/2021

Verano

“Apresúrate, pues, (...) a vivir, y ten cada día por toda una vida.”

Bailo en frente del espejo, es mediodía y verano, no existe el apuro en mi ciudad. El sol calienta todo lo que toca y la calidez es la única verdad, me gustaría que sea verano toda la vida, o toda mi vida.  Me basta con estirarme para alcanzar el sol, moverme y encontrar sombras. En un punto medio, soy ambas. Luces de navidad y restos de carnaval, ¿Quién necesita más?

Sólo hay instantes y comienzos... 

Sólo soy instantes comienzos y verano.

lunes, 3 de febrero de 2020

Entre montañas

Amanecer by Seby

Empiezo a ver que todo este tiempo madre y padre me estuvieron dejando algo que sólo desde el amor y un entendimiento sabio de la vida se puede dar: libertad. Seguramente en más de una ocasión no fue sencillo para ellos. La libertad está lejos del egoísmo, las comodidades y las conveniencias. Pero ¿Qué es el amor sino la idea de no poder ver sin volar a quienes amamos?

El lunes pasado dejé la ciudad porteña y llegué a Bari para encontrarme con ese clima que amo más de lo que lo padezco. El sur es el sur, no hay manera de cortar el cordón umbilical de sentir calidez cuando se vuelve a estar alrededor de montañas. 
Lo conocí en su lugar, con las montañas y el frío abrazándolo, y me gustó tanto verlo con esa libertad. Y querría conocerlo más, siempre más. 
Es organizado hasta en los encuentros de último momento, naturalmente detallista y atento hasta cuando es un zombie dormido, inteligente, paciente, de abrazos largos y como en casa en cualquier parte. Podría decir un abanico de cosas sobre su persona y sin embargo, no es por ahí, nunca es ahí. Lo bello carece de definición. La excepción es la ciencia, que mediante pruebas y posteriores explicaciones, logra que admiremos de nuevas formas lo que nos rodea. Pero cuando se trata de almas y el que habla es el corazón, no suele haber palabras de por medio. Y quizás por ahí sí vaya más: en no encasillarlo ni ponerlo en un lugar de definiciones. Porque Seby simplemente es. 
Las siguientes sorpresas continuarían apenas un poco más al sur, en la casa de mis abuelos para seguir entre abrazos y mimos.
Fui tan feliz en este viaje que sólo puedo concluir que hay que seguir jugando, viajando, en la naturaleza, desayunando pizza y besando. 

sábado, 18 de enero de 2020

Yellow Submarine

Buenos Aires, enero 18, 2020. 

¿Cuál es el mejor momento? Probablemente este.
Es cliché, pero nunca voy a ser tan joven como ahora, hay algo de hoy que mañana no tendré, y mañana no sé cuándo es...


En un instante de insensatez y ya fue todo, saqué los pasajes para el sur!!! Oh yes, acá vamos con el reencuentro número 4 desde que me fui, cada regreso fue tan distinto como lo que me motivó a volver. Y lo que me gusta de esta vez es que no tengo expectativas ni espero nada en particular, siento una extraña tranquilidad mezcla con alegría. 
Mi familia no sabe nada, el plan es caer de sorpresa y antes tirar algún padrenuestro para que las reacciones sean positivas, porque la vuelta es a los 13 días jaja. 
Pequeño detalle de último momento: voy a pasar 1 noche en Bariloche. Soy tan relajada que lo único que pensé es qué parte de la terminal voy a usurpar... Esto va a ser divertido o no va a ser.
Mientras escribo, Buenos Aires empieza a amanecer. Distinto a lo que pensaba, es preciosa en verano, es más, creo que es cuando más linda está. 
Cuánto te querré como para bancarme tu humedad sin reproches, en cambio encuentro tardes de cielitos azules a recién estrenar, callecitas por las que perderse y a veces encontrarse. Y de vez en cuando, en esos andares, recuerdo que soy afortunada de estar donde quiero estar.
No hay que olvidarse que lo único urgente es vivir... Lo demás lo vamos acomodando...

27/1 ruta
28/1 Bari 
29/1 Esquel
:)