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martes, 10 de octubre de 2023

Las cosas que alcanzan

Hoy fue uno de esos días largos en los que muero y nazco unas diez veces, hasta que algo, siempre agradezco ese algo, me saca del sin sentido y me lleva a superficie de nuevo.

El conflicto últimamente surge cuando no estoy de acuerdo con lo que estoy por hacer; mi espíritu es bastante caprichoso como para convencerlo en nombre de las responsabilidades, que a veces manifiesta, poco le interesan. Las partes más nuestras no son correctas. Y siempre corren el riesgo, no solo de la desaprobación ajena, sino también de la propia.

Una capacitación en Mataderos que podría haber sido un zoom, un laberinto eterno y la espera en una iglesia con mi mamá en el altavoz hablándole a Jesús.

El final de la tarde sería en terapia, con más cosas para sentir que para decir. Hay veces que estoy enérgica, discutidora, armadora de laberintos y de misteriosas asociaciones. Hoy estaba fácil, sensible y pacífica. Solamente quería un lugar tierno en donde poder caer después de tantas vueltas y ruido externo e interno. Mati se dió cuenta apenas empezamos. Y la sesión se convirtió en una charla abrazo. 

Hablamos del conflicto en Medio Oriente, me contó que está ayudando en una red de psicólogos que ofrecen atención gratuita. Le comenté de la sensación de desenfoque entre la vida personal y la realidad que estoy teniendo estos días. Le pregunté si le pasaba lo mismo, me respondió que sí, e hizo foco en que es un momento difícil y doloroso, pero que hay que vivirlo.

Quizás no supo amarme, o no me amó, y está bien. Le dije mientras hablaba de mi papá por primera vez en son de paz. Me preguntó cómo entra el amor en mi vida.

Le conté que me aumentaron el alquiler, que a veces me posiciono en la espera en vez de accionar, y que mi mamá me dijo: no entiendo por qué te afecta tanto la relación que tenés con tu papá. También que cuando tenía 5 años escuchaba La venganza será terrible porque siempre me dormía después de la medianoche.

— Me habías pasado un cuento de Dolina... el de Peter Pan
— Ay, sí. ¿Qué te pareció?
— Te voy a decir la verdad, no lo terminé de leer. Pero se lo pasé a una amiga que le encanta Dolina y le re gustó.

Me pasó un dato: Dolina y Darío Z van a estar juntos en un teatro de la ciudad! Se lo festejé, obvio, amo esa dupla. Pero lo más gracioso fue su propio reconocimiento como MIRÁ LO QUE TE ESTOY CONTANDO!
Le conté de mi momento fan con Darío y se rió. Hablamos de entrevistas, me olvidé un poco a propósito de Rebord y lo mencionó él en modo fan, soltando un me encanta. Mi teoría es que los que fuimos fans de algo en la adolescencia seguimos llevando esa chispa feliz a nuevos gustos.

Me preguntó cómo venía para el examen de manejo, le conté que en realidad lo tenía ayer, pero en la sede no me aceptaron el turno por haberlo sacado online. Nos reímos con el diálogo que tuve con el hombre de los turnos en el intento de que me deje rendir igual:

— Ay, es una lástima!
— ¿Qué es una lástima?
— Haber venido hasta acá y que no me funcione el turno
— Ah, sí, es una lástima.

Claramente no se conmovió y tengo turno para la semana que viene.
Hoy Abril me dijo muy feliz: Mai, ¿sabés de qué me di cuenta? que el viernes vas a aprobar si o si!! Porque cuando me dijiste la fecha yo me quedé pensando: es mi cumpleaños!! Así que vas a aprobar, es un día con buena energía. Abril es muy de prender sahumerios.

Al final de la sesión Mati me avisó que está aumentando los honorarios un 30% y me preguntó qué me parecía. Me vio sacando cuentas invisibles (QUÉ CARO MATÍAS) y agregó: podemos hacer una cosa, este mes aumentamos la mitad y el mes que viene, lo hablamos de nuevo y vemos de aumentar la otra mitad. Cualquier cosa me podés decir: che Mati en este momento no, o más adelante.

Y así va el martes y la vida, una preciada colección de instantes que alcanzan, abrazan y protegen. 

viernes, 29 de septiembre de 2023

Here comes the sun

Las buenas ideas llegan en el decimosexto mate y en la canción número 3 de la ducha. Y la vida, siempre necesita una cosa: paciencia. Algo que me propuse practicar este año y que, indefectiblemente, he perdido más de una vez.

Pasé mucho tiempo siendo un gato, paseando por ciudades a solas, en mi propia compañía y buscando siempre algo que no sé qué es. Mi analista hizo una observación que me encantó: capaz en la fotografía lo que buscas es saber en dónde está tu atención. Sí, creo que en muchas ocasiones la fotografía me ha ayudado a saber en dónde estoy, como esa frase de Whitman que dice: si usted quiere saber dónde está su corazón, mire dónde va su mente cuando pasea.

Es preciso hacer un repaso por los últimos tiempos hasta llegar a los días actuales, como un avistaje antes de la revancha findeañera que siempre alguna carta nos lleva.

Grito de emoción: aprendí a manejar! Y qué hermoso que es, caóticamente divino. Mi instructor, Joshua, es lo más. Formamos una complicidad divina, hasta las últimas clases me cagaba a pedos cada 2x3, con historias de amor y chusmerío vario de por medio compartimos horas manejando por Palermo. Y ayer, me felicitó porque fue mi mejor clase; no tuvo que corregirme ni una sola vez y solamente peleamos por la música mala que escucha, y con la cual lo amenazo: esta canción no me inspira, voy a chocar. Y me devuelve: Mai, tú chocas igual, no culpes a la música. Todo porque la otra vez choqué en el examen para la licencia. Detalles. Cuando le conté que había ido a rendir casi le da un paro.

— ¿Qué me decís si te digo que el viernes rendí?

— ¿MAI QUÉ COÑOS? ¿TÚ ME QUIERES MATAR DE UN SUSTO?

El instructor menos dramático. No le había contado porque sabía que me iba a decir que no, pero yo tenía muchas ganas y me mandé igual, con un montón de consejos de todas las personas habidas y por haber. Últimamente mi vida se ha convertido en un medio de comunicación. Y me divierte. Descubrí que antes no me abría casi nada, ¿cómo iban a conocerme así? 

Ahora, vuelvo a rendir dentro de unos días, me quedan 2 clases para practicar bien el estacionamiento y la salida, que es donde fallé. La reacción de Mati esta semana cuando le conté fue graciosa:

— ¡Tuve el examen! Y bueno, choqué.

— Nooooooooo

Ya le dije que lo que más me preocupa es mi falta de atención. Los carteles de PARE y los de máxima 20. Bueno, también los semáforos, que fueron tema de discusión con Joshua:

— ¿Cuando están en naranja ya no paso, no?

— No sé. Yo sólo sé que se ponen en rojo, verde y AMARILLO.

No me deja pasar una. Y me reta porque me olvido de mirar los semáforos para peatones... Y porque a veces dudo si dejar pasar peatones.

Sigo siendo un gato que disfruta de perderse en laberintos, pero ahora abrí una puerta y lo hago más en compañía. A veces me bajo de planes con alguna excusa mala (la sinceridad atenuaría los efectos) y me libro al secreto placer de vivir el fin de semana como una hoja en blanco a escribirse en el momento. Todavía no he encontrado goce mayor que las horas lentas, la luz del sol y la libertad del próximo movimiento, que cae y se mezcla con todo lo demás...

Son nuevas las noches de salir a bailar, los talleres en los que todavía no me animo a leer nada de lo que escribo, la gente que estoy conociendo y con la que comparto abrazos y momentos. De repente me convertí en una especie de osito cariñosito.

El taller de poesía parece un club de sensibles, no hace falta que nos declaremos sentimentales. Escriben tan hermoso que me quedo sin palabras. Las emociones repartidas en el aire y la imaginación haciendo vuelo libremente; un permiso para jugar los viernes, para irse por otras vías, para dejarse llevar.

El otro taller es un tema aparte. Todo transcurre entre un desayuno compartido mientras analizamos y discutimos la obra y vida de Borges, recorriendo cada sábado su laberinto de arena.

Hay una idea latiendo fuerte y a la que le estoy dando tiempo y una falsa intimidad; sin querer se me escapa en cada esquina y el secreto pierde validez. Quiero que camine conmigo un rato más y ahí decidir. »Los poetas me acusan de deber ser valiente«

Las callecitas de Buenos Aires se vuelven a reescribir cuando sobre lo ya vivido nacen nuevos momentos. La memoria es una cosa extraña con la que a veces no me llevo. La primavera me deja con el corazón en la mano cuando estoy caminando por esta ciudad y un detalle infinito me devuelve otra cosa, algo que el tiempo acusa que ya perdí. Creo que ya sé lo que busco cuando fotografío.

sábado, 23 de septiembre de 2023

Laberinto

En análisis, siento que digo 5 palabras más y ya me quedé en bolas. No hay semana en que eso no suceda. Y por suerte, tampoco hay rescate posible.

Esta semana fue muy cómica, yo estaba muy dark y él me tiró al menos tres salvavidas que no agarré, pero esta vez, por primera vez, no me sentí sola después de esa hora atemporal de desnudez. Estaba caótica, enredada y sin salida. Se rió cuando le dije: Mi punto de hoy es que la existencia es muy complicada, Mati. 

— Bueno Mai, tranquila, tenés un enjambre... 

Y pasó a darme la siguiente instrucción: Ahora juntate con alguien, tomá una birra, salí.
Me recorría la vergüenza de lo que había dicho durante sesión, pero ese final fue más importante que toda la sesión en sí, porque fue cercano y amoroso. Siempre me deja algo para que piense para la próxima semana, pero esta vez se dió cuenta de que necesitaba un cierre diferente. Lo escribo y me recuerda a esta frase de C. G. Jung: "Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana" 🫀

Cuando estoy a punto de decir una boludez o quiero salir de la estructura de la sesión, lo nombro y se ríe. Después recuerdo diálogos o intervenciones entre semana y me dan gracia:

— ¿Vos hacés esto y te vaciás?
— Sí.
— ¿Te VACIÁS?!

Y cuando me ve con la intención de buscar la respuesta después de preguntarme algo, me exige sin vueltas: ASOCIÁ.

Ahhhhh, la transferencia!

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Veranito de San Juan


Un veranito dentro del invierno o un acto de impostura de la mismísima primavera


Septiembre 2023, Buenos Aires 

Siempre tuve cierta obsesión con el tiempo. Recuerdo bien tener 6 años y sentir que mañana era mucho tiempo, y que no había peor cosa que dejar para mañana un buen plan. No se convirtió en idea hasta entrada la adolescencia, y desde entonces, ha ido mutando conmigo: Yo y la idea del tiempo; escuchando a Cerati, leyendo a distintos autores buscando en ellos una complicidad y un entendimiento, robando instantes a través de una cámara, escribiendo, estando a mano con las horas en las noches de insomnio, homenajeando la cotidianidad y su magia. Y sintiendo, en cada momento vivido, en cada año, que no hay mejor momento que este, no importa qué. Hay algo que está más allá de los hechos, un contexto que me parece más importante que lo fugaz, o incluso, que aquello que nos marca. Y aunque me cuesta explicarlo, trataré de hacerlo: este momento lo tiene todo porque es donde podemos ser y donde la vida es. 

Los buenos momentos merecen ser reconocidos, y éste es un instante feliz, que si fuese imagen, sería el efecto Tyndall, ese que describe a las partículas de polvo suspendidas en el ambiente haciéndose visibles por un rayo de luz. No es por sacar cuentas, pero hace mucho que no me sentía tan entusiasmada con la vida en general. Es una locura. Y de vez en cuando pienso, cómo fue que viví tanto tiempo de otra manera, cómo escribí tantas líneas borrosas, a veces transparentes, ilegibles, mudas. Y me agradezco no haber dejado de escribir, no haber aceptado perderme. Son mágicos todos los pasos que me trajeron hasta acá. 

Y si acaso, Mai del pasado, pudieras leer ésto, gracias, gracias por el rescate.


https://open.spotify.com/playlist/6R8QeCzHMZ1vcZN7YlZWTr?si=e-kjioVqRiKxbUihq6RIzg

sábado, 12 de agosto de 2023

Pulsión

La primavera parece haber empezado mucho antes este año, o quizás, debería ir abandonando la idea de que el invierno es algo muerto. (Creía haberla dejado, incluso escribí algo al respecto el año pasado, pero parece que sigue ahí). Empezar terapia fue como abrir las ventanas, como los paseos en bici por Libertador a riesgo de ocasionar dos choques múltiples y seguir sonriendo y cantando. Unas semanas atrás, le dije: "No sé por qué está saliendo todo ésto ahora, si ya estaba ahí y yo lo ignoraba o qué", y él me respondió: "Eso es terapia". Fue el mismo día que le conté una anécdota de Borges y me sentí como en casa. Las cosas andan bien, caóticas como siempre; están naciendo ideas que nunca habían estado, deseos nuevos. De vez en cuando, en el viaje tengo necesidad de parar y pensar: ¿Estoy bien? ¿Es por acá? Y creo que muchos de esos deseos son el pleno síntoma de que, como bien escribió Chano: en nuestros actos más secretos, nos detenemos a pensar: yo anduve algún tiempo muerto, me gusta resucitar así. Ayer pensaba que es probable que me salga bastante caro haber sido tan sutil ante la vida. Pero eso no importa ahora; las ventanas están abiertas, es agosto y me siento como hace mucho tiempo no me sentía...

viernes, 17 de febrero de 2023

Ahí vamos


Soñé un eterno atardecer 
que terminó en tus ojos 

Febrero 2023, Buenos Aires 

Este año me tiene despierta. Y aunque son las 3 y yo tendría que dormir, quiero escribir. 

No sé si empezar por el sur, por el verano, por las influencias de la primavera pasada, la guerra iniciada una tarde contra mi vecina, o dejar como siempre, que las palabras se escriban una tras otra sin querer...

No soy de tener certezas, siempre es al revés, es tanto lo que no entiendo, lo que desconozco, que no puedo dar nada por hecho. Pero hay algo ante lo que sí cedo: los sentimientos vagabundos de paz y de confianza. 

La paz no es tan fácil como yo la pensaba, estaba acostumbrada a que esté a mi alcance, a ser visitante frecuente, hasta que no supe dónde la había dejado y esa pérdida duró muchas noches. Un día apareció, como un aire fresco después de un invierno maremoto. 
Una combinación de decisiones, cambios necesarios, una primavera llena de ventanas abiertas y cielos azules, y la paz volvió a estar cerquita... Y la reconocí porque en esencia, todo seguía siendo un bardo, pero yo me sentía bien y no deseaba estar en ningún otro lugar. Estar bien (realmente bien) tiene una desfachatez hermosa, una desprolijidad del espíritu, es como andar con un paraguas que te protege contra casi todo lo malo. Es el andar por las nubes de los enamorados y la inconsciencia de los jóvenes.
Creo que eso fue lo más importante que aprendí el año pasado: en cualquier momento, en cualquier lugar, hay cosas que tengo que cuidar siempre e incluso, antes que todo lo demás.

Las novedades siguen y este suena como un verano nuevo, fresco, siento que estoy aprendiendo y cambiando mucho más de lo que alcanzo a observar o de lo que quisiera contar.
Hay algo mágico que ocurre en algunos momentos del día; una sensación de confianza, de satisfacción, de estar a mano con las horas.

Yo siempre quiero salir corriendo, de casi todas las escenas, aunque muestre valentía, miro de reojo las puertas. Siempre intento buscar más posibilidades y trato de no quedarme en la superficie, de dejar, quizás, suficiente espacio para un acto de fuga o de rescate. 
Suele molestarme la idea de que la vida no esté terminada, en el sentido de que no exista un "bien" profundo y extenso en el cual quedarnos para siempre, como trazar un punto final en un instante feliz. Pero cada vez, intento conocer y aceptar un poco más la variedad que tiene la vida, las vueltas de esta montaña rusa. Y extrañamente, cuando logro quedarme con esto, con lo blanco negro y gris, me relajo más, me rindo a la idea y me dejo llevar.

Cuando era chica, me gustaba el agua y me daba miedo en partes iguales, aprendí a nadar y el miedo a ahogarme seguía ahí. Siempre había peleado contra el agua con el fin de ganar, pero el miedo me atrapaba cuando llegaba a la mitad de la pileta y todavía me faltaba la otra mitad. El miedo no me dejaba parar en esa mitad. Y una mañana, me dejé perder. Me hundí sin hacer fuerza en una pileta llena de agua, dejando al miedo en un natatorio vacío de invierno. Y supe en ese momento algo que me iba a llevar para siempre: la confianza es como dejar que tu cuerpo se hunda sin saber si vas a flotar, y a veces, está bueno dejarse llevar. 
No tenés que pelear, no tenés que sacar ni poner cosas, no hay algo que no sepas que debas saber: confiá y dejate llevar. Todavía me funciona. 

viernes, 18 de noviembre de 2022

Pétalos



18 de noviembre, 22.

Mi punto de partida, 
los años de mi vida
Puse: “te extraño tanto” 
en el diario del espanto
Cuando mis horas queman, 
lloran las macarenas
Penas arrabaleras,
pétalos de flores de alelí

Todas las fotos corresponden al mismo día excepto una que se rebeló ante las otras y nació el viernes pasado a la mañana. En momentos así recuerdo que es lo que más me gusta de vivir. 

Cuando el cuerpo es atravesado por una emoción que escapa de las palabras, la razón se diluye y el corazón se vuelve uno con el paisaje. Maravillarse. Todavía sigo encontrando como nuevo que la vida sea más interesante de lo que creía cuando era chica. Y qué suerte que fue así, qué suerte que la vida esté acá a dos cuadras. Creo que sin el arte no hubiese sido posible salir del estado de desencantamiento, que no era angustia, era más bien una pregunta y un vacío que me llevaba alrededor de todas las noches. ¿Por qué todo el mundo quiere vivir si ésto no es gran cosa?

Tarde o temprano lo encontraría, porque lo que a uno realmente le pertenece no puede perdérsele.

Difícil que alguna vez deje de documentar la vida, sería como perder el sol. El arte barre el polvo de los días, cambia el ritmo de la respiración por algo más pacifico, a veces excitante, otras incómodo (la luz que despeja es también la que revela nuestros vacíos); pero el arte, es necesario. 

¿Y de qué sirve la fotografía?

En términos matemáticos de dudosa confiabilidad, en el arte como en el amor, perdemos más de lo que ganamos. Y a pesar de eso, hay y siempre habrá, amantes, retratistas de instantes y artistas inquietos esperando bondis que nunca llegan. Porque se trata de otra cosa, algo más natural e inevitable, como frenar en el medio de la calle un martes cualquiera —dejando a un lado el tiempo, el ruido, los bondis del mundo— porque vi una foto y no podría seguir, si no la llevo conmigo. Porque vi y sentí...  

https://youtu.be/X7mY1iSG5uY